Sueños, pesadillas, fantasías…. grandes
eslabones de una misma cadena onírica en la cual nos sumergimos durante lapsos
relativamente breves. Y allí vale todo, el surrealismo es ley, o la ley es justamente
su propia inexistencia. “Ley.” No sé si “ley” sea la palabra más apropiada. Hablemos
mejor de sentido común. El mundo onírico, entonces, roza y transgrede las
barreras del sentido común.
Hace un tiempo reflexionábamos en este
mismo espacio sobre lo irreal que parecían determinados hechos de nuestra
cotidianidad política (*). Irreales, sin más, por no ser capaces de sobrevivir a un análisis con
una pizca de sentido común. Dichos actos, y tantos otros, parecen pertenecer
más al mundo de los sueños que al mundo real.
Hoy no puedo dejar de evidenciar que los
argumentos expuestos aquella vez fueron completamente confirmados hace escasos
días. Y hay un actor común en toda esta historia: la Facultad de Periodismo y
Comunicación Social de la honorable Universidad de La Plata. ¿Acaso se mudaron al
bosque para estar más cerca de los “quebrachos”?
Hebe de Bonafini recibió de manos del
periodista Víctor Hugo Morales (quien ya será merecedor de unas líneas en este
espacio) el premio “Rodolfo Walsh a
la Comunicación
y los Derechos Humanos", el cual otorga la mencionada facultad. ¿Qué
sentido guía a las autoridades de la facultad? No sabemos. ¿Cuan lejos está
este de ser “sentido común”? Mucho.
Recordemos
que está en el tapete de la opinión pública actual el caso Schoklender, el cual
involucra voluntaria o involuntariamente a la asociación “Madres de Plaza de
Mayo” presidida por Hebe. Nuestro querido “sentido común”, que paradójicamente
es el menos común de los sentidos, nos sugeriría no premiar a esta persona en
este momento, y quizá jamás, si es que se demuestra que tiene algún grado de
culpabilidad en la malversación de fondos de la que se acusa a su institución.
Pero ya lo hemos dicho en esa otra ocasión: “en
el país de los ciegos el tuerto es rey”. Y dale que va, que total para
incoherencias está la vida misma.
“Me siento dolida y mi opinión es que
en esta oportunidad hay una manipulación de este premio, hasta hay un acto de
provocación". Esto lo dijo Patricia Walsh, la mismísima
hija de Rodolfo Walsh. De allí para abajo, todo tipo de opiniones indignadas al
respecto. Y ya nos habían hecho indignar con la condecoración a Hugo Chavez
Frías: mas allá de la opinión que a cada cual le genere el “bolivariano”, una
institución pública no debería emitir un juicio de valor tan sesgado sobre una
figura que genera amor y odio en la misma medida “desmedida”. Rodolfo se
revuelca, váyase a saber donde.
Está claro también que estas
respectivas premiaciones responden más a factores de índole político que a
méritos académicos, lo cual sería lo lógicamente apropiado en un contexto
universitario público. Algo lógico, justamente, es algo capaz de ser captado e
interpretado por el sentido común. Pero ya se dijo…, “el menos común de los sentidos”. Y dale que va, que total para incoherencias sigue estando la vida misma.
El surrealismo en el que vivimos inmersos
llega a punto tal de reventarnos, y eso que esto es solo una pequeña muestra
gratis. Veremos con que otra condecoración arremete la FPyCS alimentando esta ya
(tristemente) célebre saga. ¿Surrealismo o reventar? Je, surrealismo y
reventar.
Tengo que reconocer que más allá de que no comparto para nada tu idea política (y sobre todo lo que decís con respecto a Hebe o Las Madres), me dolió escuchar a Hebe hablar de la decana de la FPyCS como una "compañera de lucha". Si esa mina que actualmente preside esa unidad académica, jamás ha metido las patas en el barro. ¿Compañera de lucha? si, eso me doliò... me pareciò cualquiera.
ResponderEliminarAhora, no por eso voy a desconocer todo el trabajo que han hecho las Madres por los derechos humanos.
Otra cosa, a mi entender, no es la institución quien otorga esos premios. Si no, la agrupación política que gobierna o preside dentro de la misma y que (lamentablemente) lleva el mismo nombre que el premio... y sì Rodolfo debe estar revolcándose vaya a saber donde. Pero no por la gente a la que se le entregue el premio, porque (mal que te pese) es gente que debe ser reconocida, sino por quienes entregan los premios. Vos ya sabes que pienso de esa gente, ya te lo he dicho.
Y una duda que tengo... ¿Por qué una institución no debería entregar premios a gente que, según vos, genera tanto amor como odio? ¿Estás queriendo decir que debería existir más "objetividad"? Porque si es así pienso que la objetividad no existe y que está bien que existan espacios que muestren y dejen en claro su postura política.
O sea, para que quede en claro... coincido con que no se debería manchar el nombre de Walsh, desde la gente de esa facultad que levanta su bandera. No coincido en que, como buen opositor, te dediques siempre a tirar piedras a todo lo que tenga un sesgo kirchnerista.
Ya sabrás quien soy... jeje tu amiga fueguina!
Besos
Lo que se intenta plasmar en el artículo es que todo tipo de condecoración de esta índole debería desestimar intenciones políticas. Este premio a Hebe (y cabe aclarar que en ningún momento se la descalificó a ella ni a su institución) es un claro "volantazo" político intentando hacer contrapeso al escándalo público del caso Schoklender. Tan burda es la maniobra que degenera en provocación, lisa y llanamente. No está mal la premiación, pero está claro que no es genuina.
ResponderEliminarEstas reflexiones no son un "tirar piedras", si no un mero escudo intentando protegernos de las que se nos arrojan a diario. La premiación en ese momento y contexto fue, insisto, una clara provocación que genera posturas tajantes como la expuesta en este artículo.
Bienvenida nuevamente!!! La prolongada ausencia ya hacía pensar de un alejamiento de su persona (la máxima comentadora) de este espacio, je. Que no se corte!!!