Fue allá por el 11S cuando absurdamente empezamos a nomenclar fechas clave con un número y una letra. Es simple, el número es el día y la letra es el mes. El 11 de septiembre de 2001, los atentados a las torres gemelas impusieron esta “moda” de momentos trascendentales, bisagra, con ese tinte enigmático que otorga hablar de algo sin mencionarlo explícitamente. Luego se sucedieron el 11M, atentado en Atocha, por ejemplo, o a nivel local el voto no positivo del 17J.
Indagando un poco en la Web descubrí que ese juego de “palabra con número” se llama numerónimo, y ejemplos de ello son CR7 (Cristiano Ronaldo), G8 (grupo de los ocho), R2-D2 (el famoso Arturito de Star Wars) o el burdo “salu2”.
Como buenos sudacas pretenciosos de mundo no nos quisimos quedar afuera de este boom “numeronímico” y nos inventamos nuestra propia fecha. Perdón, omití considerar que en la patria del River-Boca constante una sola fecha sería incapaz de dejar a todos conformes. Hagamos entonces dos: 8N y 7D, una para cada bando de turno en las arenas políticas actuales.
¿Qué va a pasar en esas fechas? Nada, absolutamente nada. Una es un cacerolazo programado, lo cual atenta contra la propia esencia del cacerolazo; la otra es la supuesta fecha de extinción de uno de los más grandes multimedios nacionales, enemistado hoy día con el gobierno kirchnerista, el cual no tolera otra manipulación de la información que no sea la propia. Esas son nuestras fechas clave. “Ehhhh???” Les dije que éramos sudacas.
El inminente 8N ha exaltado a todo el mundo y puesto en guardia tanto a adeptos como detractores. Los que están a favor repiten incansablemente que es algo espontáneo y que no responde a ninguna bandería política, mientras un nefasto Macri hace explicito su apoyo dando tela para cortar a aquellos que sostienen que esta es la protesta de la clase alta oligarca. El otro bando, mientras tanto, lanza campaña tras campaña para incentivar el “8N, yo no voy”. Y claro, si te va la onda K que ni se te ocurra salir a la calle, o menos aun hacerte unos fideos en casa a riesgo de hacer sonar una cacerola. Hay quienes dicen que la indiferencia es la mejor arma para demostrar rechazo hacia algo; no entienden mucho de esa premisa los kirchneristas, claro está.
El 7D, por otra parte, se ha transformado en una especie de duelo a ver quien la tiene más larga y concisa… (hablo de la producción publicitaria, mal pensados!!!). Por un lado el gobierno nacional inventándose un enemigo cada vez más grande y atribuyendo el origen de todos los males al Grupo Clarín; y por otro lado el multimedios recordándonos cuan buenos y humildes son y cuanto de culpa tenemos nosotros al comprar y consumir sus productos. ¡¡¡Basta!!! No queremos escuchar más argumentos de ninguno de los dos, no tienen autoridad moral para acusar a nadie, ni menos aun para defender sus propios pellejos. Vergüenza ajena dan esos spots más dignos de Paka-Paka que de un canal abierto con contenido para gente adulta y pensante. Nos subestiman como pueblo, o mucho peor aún, nos dejamos subestimar.
En esas andamos hoy, con numerónimos en la cabeza y con poco real en lo que pensar. Parece que lo esencial es situarse en una de las dos orillas, no es una opción válida navegar en los grises de las aguas del mar de la sensatez. 8N no voy, 7D tampoco. Salu2.
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