viernes, 19 de abril de 2013

Y dicen que somos aburridos

“¡Estoy aburridiso, má!” Estas palabras se las pronunciaba quien les escribe, hace poco menos de 20 años, a su fastidiada progenitora, la cual no sabía a qué otro artilugio recurrir para callar a aquel por entonces infante sediento de entretenimiento. Vaya paradoja, si hay algo que por estos días no estoy es “aburridiso”, má. Pasa de todo, todo el tiempo. No alcanzan las horas para digerir, inmediatamente estamos ante un nuevo banquete mediático que nos dejará pipones. En este país no te aburrís ni mirando Crónica, está claro.
Pasó mucho en un mísero mes. Desde la muerte de Chaves, con todo lo que eso implica acá, hasta la reforma del sistema judicial, pasando por el Papa, la inundación de La Plata, la muerte de la “demoníaca” Margaret Thatcher, el micrófono abierto de Pepe Mujica, y, como frutilla del postre, el destape de un caso de corrupción “farandulero”.
Si hay alguien que le debe la vida por estos días a Lanata, ese es el intendente platense Pablo Bruera. Gracias al informe periodístico emitido el pasado domingo, La Plata y las inundaciones dejaron de ser el centro de atención y el gran ojo crítico de la sociedad, semejante al ojo de Sauron, analogía válida para aquellos conocedores del Señor de los Añillos, posó su mirada ahora sobre el ermitaño Lázaro Baez y su sequito de nabos faranduleros. A saber, el marido de Karina Jelinek, Leo Fariña; y el marido de Ileana Calabró, el célebre Rossi, previamente expuesto por su esposa y Tinelli en el programa de este último.
A simple vista, el perfil de estos individuos parece encajar con la acusación: dos tipos casados con dos boludonas mediáticas, claros escudos de protección, que seguramente nunca preguntaron o intentaron entender de que trabajaban sus respectivos esposos. Mientras la cuenta de la tarjeta se pague en tiempo y forma, ¿por qué tendría que interesar eso? Según este blog pudo chequear con fuentes cercanas a los matrimonios, en el último tiempo se sucedieron conversaciones de este tipo:

Pareja 1:
-       I.Calabró: “Mi amor, ¿a qué vas a Santa Cruz?”
-       Rossi: “Ehhh…, a desempetrolar pingüinos”
-       I.Calabró: “¡Mi vida, que divino! Traéme uno”

Pareja 2:
-       K.Jelinek: “Mi amor, ¿a qué vas a Panamá?”
-       Fariña: “Ehhh…, a dragar el canal”
-       K.Jelinek: (silencio)
-       Fariña: “El canal de Panamá”
-       K.Jelinek: (silencio y cara de confusión)
-       Fariña: “Cosas de negocios, cielo”
-    K.Jelinek: “¿Panamá, en Entre Ríos? ¿Crees que pueda trabajar en ese canal? Quiero hacer un magazine”

Mientras el caldo farandulero está servido, el empresario “K” Lázaro Baez se las ingenia para safar y quedar pegado lo menos posible. Veremos cuan explícita puede ser la impunidad por estos lares.
Al mismo tiempo que este quilombo se nos mete por una oreja, por la otra nos quieren imponer la reforma de la justicia impulsada por el poder ejecutivo nacional. Es un tema sin dudas complejo y que seguramente no será tratado con la seriedad y nivel de debate que merece. A simple vista, esta “democratización” de la justica huele más bien a intento de subordinación del poder judicial por parte del ejecutivo, caso en el cual caeríamos en una autocracia sin precedentes. Veremos cuan explicita puede ser la manipulación por estos lares.
Paralelamente, a muchos kilómetros de aquí, el “Papa argentino” ya duró más que Juan Pablo I, lo cual resulta un alivio. El temor a que lo limpiaran sutilmente empieza a desaparecer, al mismo tiempo que nos hace presuponer que los cambios que simpáticamente insinúa no van a ser tan profundos como se pudiera llegar a pensar. En el reino de los videntes, el tuerto no es rey, claro está. Fuentes cercanas a la Santa Sede nos acercaron el siguiente diálogo entre el Papa y el cardenal decrépito que lo presentó en sociedad aquella noche en el balcón, el cual tiene un alto cargo en el clero:

-       Franciscus: “Frateli, io quisiera reformare tuta la iglesia, ¿capiche?”
-       Cardenalius decrépitus: “Habemusss paaapamm…”
-       Franciscus: “¿Me entiende? Mi tano no es molto fluido, io lo sé…”
-       Cardenalius decrépitus: “Habemusss paaapamm…”
-      Franciscus: “Huu, se le rayó el disco al viejo este. Má sí, dejala así. Me voy a tomar mate en el porongo de Cristina. ¿Qué habemus de cenar hoy?”
-       Cardenalius decrépitus: “Habemusss paaapamm… “

Ya que estamos por el barrio, cerca de allí, en Inglaterra, murió días atrás Margaret Thatcher, quién para nosotros es una mera “hundidora” de barcos ajenos. Thatcher, deberíamos saber, fue mucho más que la guerra de Malvinas y tuvo incidencia en grandes transformaciones que se sucedieron, para bien o para mal, en el mundo en la década del 80. Aquí se vivió con una suerte de revanchismo, como si con la muerte la señora fuera a pagar todas las atrocidades que se mandó en vida, y como si además los argentinos no tuviéramos responsabilidad por nuestras propias pérdidas. Veremos cuan satisfactoria puede ser la justicia divina por estos lares.
Para ir cerrando, como si el culebrón local no nos alcanzara, consumimos como propio el quilombo de nuestra colega sudamericana Venezuela, quien pasa por estos días momentos de incertidumbre política y acefalía dirigencial. Maduro no parece estar a la altura de la compleja situación que le toca enfrentar, y el pueblo venezolano percibe esto al punto de declarar casi un empate técnico en la elecciones llevadas a cabo días pasados para encontrar sucesor al fallecido Chavez. Las consecuencias de la polarización social instaurada por el chavismo encuentran hoy su manifestación más trágica, ganando las calles la violencia. A propósito de todo esto, Indignados Club pudo acceder en exclusiva a la grabación del diálogo entre Maduro y el pájaro que supuestamente encarna a Hugo Chavez:

-       Pajarito: “pioo, pioo…”
-       Maduro: “Hugo, ¿eres tú?”
-       Pajarito: “pioo, pioo…”
-      Maduro: “¡Hugo eres tú, lo sabía! Querido comandante de nuestra revolución bolivariana, Dios lo tenga en la gloria y bendita sea el ave que puede encarnizarle y traerme su mensaje desde los cielos”
-        Pajarito: “pioo, pioo…”
-  Maduro: “Se vienen días difíciles pero sé que los podré afrontar con su ayuda incondicional, ave milagrosa. Dígame ahora que debo hacer, comandante”
-        Pajarito: “piooooo…” (el ave se retira presurosa)
-  Maduro: “¡Hugo, Hugo! ¡Vuelve! ¡Dime al menos donde queda Miraflores! Vaya experiencia sobrenatural, era él sin dudas. Lo voy a apuntar para decir en mi discurso”

Estas cosas son las que nos hacen sentir realmente hermanos latinoamericanos, porque ese despelote parece bien nuestro, al igual que las boludeces que se escuchan por allá.
      A propósito, ya que hablamos de hermanos, como nota de color para arrancarnos una sonrisa, nuestro viejo consentido del barrio, Pepe Mujica, se despachó contra Cristina y su difunto esposo en un diálogo que no vale la pena publicar aquí porque ya salió en todos lados y carece de la exclusividad periodística de los ya expuestos. Fiel a su estilo desfachatado, Pepe trató de visco a Néstor, de terca a nuestra presidenta (¿te parece, Pepe?) y, no satisfecho con su arremetida, además la trató de vieja. Tanto botox para que el viejo zaparrastroso este venga a decirnos eso, ¡qué falta de diplomacia! Ya vas a venir a pedir que te llevemos en el Tango 01 a algún velorio.  
En esas va, pues, Argentina y su mundillo circundante en esta parte de la historia, con más realidad que ficción. Ya lo había notado algún poco célebre ex presidente argentino: dicen por ahí, sobre todo los brasileños, que somos aburridos. ¿Cómo se les puede ocurrir semejante cosa? Aburridos deben ser los suecos o la gente de esos países en los que todo funciona bien. Pobrecitos, qué embole. Acá en nuestro barrio, entretenimiento y culebrón habemus a rolete.


-       Gatito ronrroneando: “grrrrrrrrrrrrrr…”
-       Maduro: “Hugo, ¿eres tú?”

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