Siempre pasa, es fija. Uno se empieza a desesperar
cuando las cuentas regresivas llegan a sus unidades mínimas. Falta menos de un
día para algo, menos de una hora para otra cosa, menos de un minuto para
empatar el partido. Es etapa de desesperanza, allí se cae en la cuenta de que
es inminente el acontecimiento. Y vaya acontecimiento si los hay… el mismísimo
fin del mundo. Sépalo usted, lectora, lector, acaba de entrar en su último año
de mundo, al menos tal cual lo conocemos. Y pese a ya estar anoticiado de ello,
sigue leyendo este artículo vano. ¡Válgame!
Claro está, nos estamos tomando a pecho las
predicciones de aborígenes que llevan 500 años extintos. ¿Está mal? No creo. En
algo hay que creer, si no se pierde el faro propio del devenir de la vida. Por
lo pronto, si se nos avecina el fin del mundo, organicemos un regio asado.
Dejen de pensar, por otra parte, que va a ser
original hacer una “fiesta del fin del mundo” en diciembre de 2012. Va a haber
miles, todas simultáneas, todas con las mismas premisas, todas con la misma
jocosidad. No vamos a saber a cual ir. Qué falta de respeto para nuestros
queridos Mayas, que bien hubieran querido presenciar este anunciado fin del
mundo pero, claro está, no contemplaron la variable “colonización”. Pobres. En
su honor, saboteemos la ortografía española y pasemos el año en malla (?).
Si llegamos hasta acá, hagamos del final una
verdadera fiesta, y si el final no es tal…. ¿quién será capaz de quitarnos lo
bailado? Los Mayas no creo. Triste va a ser cuando nos topemos con que, en el
2013, estemos vivos y haya que laburar como siempre. Ahí las profecías
indicarán que somos los mismos giles de antaño, y que nada, como siempre…como
nunca, habrá cambiado. Salud!
...algo si habrá cambiado...algunos tendran el colesterol más alto.
ResponderEliminarSe me curará la artritis en el 2013?? Dicen que vienen nuevas energías pero milagros no... no??? jeje
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