domingo, 3 de junio de 2012

La chica de los “sin”

La chica de los “sin” no es simpática, claro que no. Por más juego burdo de palabras y sílabas que parezca, la simpatía no es su fuerte. No es su fuerte para con el común de la gente, porque puede que haya quien logre atravesarla, sin mero sentido literal, y pueda en su alma sin absurda insistencia anidar.
Es antisocial, según ella misma define, lo cual la redime de toda lógica  de relación. Carece de sociabilidad, aquella absurda de quien pregona algo sin aprobación de su propia sensibilidad. Es ese, sin dudas, el único “sin” que no le cabe. Difícil que hiciera, por lo que se puede deducir, algo sin sentir.
La podes ver en la situación más insólita, la podes conocer allí, indómita, en un mutuo fastidio por estar donde no se quiere habitar. Sus primeras palabras para con vos pueden ser casi chocantes, poco diplomáticas, irritantes. Sí, a vos, justo a vos, que tanto te molesta la diplomacia fingida y superficial. A pocas personas en el mundo la tibia agresividad verbal les puede resultar tan atractiva, lo sabes, y justo a vos es a quien viene a hablar. ¿Faltaba algo? Claro, que le hable de música a este melómano rabioso.
La chica de los “sin” no tiene escrúpulos. Sin tapujos te ha de contar cuanta abstinencia es capaz de soportar o cuan lejos la autosatisfacción puede de a ratos llevar. Sin permiso te invitará a invitarla, sin decir te llamará, sin mirar te buscará. Sin pensarlo pretenderás con ella cenar, sin imaginarlo verás todo aquello que la despega del vulgo habitual. Sin demoras te convencerás de que más se aleja del ideal y más próximo de enamorarte estás.
Y lo intentarás, sin vergüenza tus intenciones desnudarás. Sin sus “sin” no cabría ganas ni de acercar. Sin saberlo, lo que prosigue descubrirás, a tiempo, fracasando en los intentos, pero jamás dándote siquiera por muerto.   
Mate, si es lavado, café…, en todo caso descafeinado. Asado…, puede ser sin tapa ni costilla. Jugo, claro, sin jarra y de servilleta usas rejilla. Rollo sin papel, mesa sin mantel. Basura sin bolsita, feriados sin visita. Viaje sin miedo, vida, ahora y siempre, sin paradero. Saber sin conocer, y ver en tu propia mano desde el cielo hasta tus pies.
De todos los “sin” debes intuir, hay uno que te queda por descubrir, es el “sin” que contiene un sin embargo, porque sin embargo vale ella mucho, muy alto, la pena de no sentirte con ella jamás a salvo. No te has de anoticiar en esta ocasión pues ya lo sabías desde aquel rincón del primer “hola” que nunca existió, y es por lejos lo que tu instinto siempre buscó y jamás de los jamases ni por cerca encontró. Ve sabiendo también, que la chica de los “sin” sin amor se quedará, a menos que alguien como tú, a su tiempo, que es ahora, la vaya a rescatar.

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