martes, 8 de enero de 2013

Como quien dice 2013…

Henos aquí, de nuevo, impávidos. La misma sed y el mismo agua. Como quien cambia de ropa interior en un día de calor hemos cambiado de año. Se nos fue el 2012, escurrido entre los dedos, y nos dejo un tibio reemplazo que lleva una semana de vida y no ha aportado nada, absolutamente nada. Sea quizás la sorpresa de su existencia la explicación de su poco o nulo cambio respecto a su precedente. Claro, estábamos todos confiados con que el mundo se iba al tacho en diciembre pasado y ni nos detuvimos a pensar en la posibilidad de que los Mayas, cual pronosticadores del tiempo, pifien la predicción con un margen de error de algunos varios milenios. Léase: el mundo en algún momento va a finiquitar, tengámoslo claro, sea por un cometa o porque estalló el verano en la feliz, pero tranqui que parece que todavía falta. “Ayyy, estos Mayas…, que susto!”
Lo claro es que llevamos ya una semana de 2013 y todo sigue igual. El dólar, por las nubes; la inflación haciendo cosquillitas a Baumgartner en su capsula (muy sutil la metáfora eh); la Justicia vendiéndose al mejor postor abalando y anulando fallos todo el tiempo; la Rural confiscada a medias; un asadito en la ESMA; Cristina peleándose hasta con Darín, que bien rima con Clarín(?); la fragata llegando con honores como si viniera de conquistar el polo norte; Messi ya otra vez mejor del mundo (paaaabreee Cristiano); medio país amontonándose en la costa haciendo vida de urbe playera. En fin, poco nuevo para contar, como verán.    
Ya se largó un 2013 que promete mucho para nuestra colección. Indignación tenemos la certeza que no va a faltar y si hay un sitio en el que eso significa prosperidad y mucha producción, ese es el Indignados Club. ¡Bemvenuto 2013! No nos defraudes que ya hemos brindado por ti…

0 comentarios :

Publicar un comentario