jueves, 10 de noviembre de 2011

La culpa es de los políticos

Aahhhh…, te agarré!!! Sí, sí, a vos. No, no mires hacia atrás, boquiabierto, buscando el destinatario de mis palabras. Te estoy hablando a vos, que entraste al artículo sonriente, gozoso de identificarte con el enunciado de un título determinantemente tajante. Sí, a vos que te estas limpiando el oído con la lapicera que te afanaste del laburo, o a vos que estas narrando la hazaña de saquear el mostrador del kiosquero mientras le encomendaste la ingenua búsqueda de pilas AAA. Les hablo a ustedes, a aquellos que creen firmemente que el principio y el fin de todos los males terrenales se encuentra en los políticos de turno. A vos, te pregunto, ¿la culpa es de los políticos?
Está claro, en el gen, en el ADN argentino está marcado a fuego. No somos capaces de hacernos cargo, de asumir responsabilidades. Estamos como estamos por culpa de otro, el que pasa en rojo es siempre otro, inclusive el que no asume responsabilidades también es otro. El otro me hace foul a mí, gusto a mí, que soy Maradona. “¡¡¡Echálo jué’!!!!”

domingo, 30 de octubre de 2011

Kadafi, la urna y la dieta de los polinesios

Una vez más, nuevamente, me veo tentado a hablar de globalización. Imposible evitarlo por estos días. Qué fascinante, ¿no? Pueden pasar tantas cosas en simultaneo, todos paraditos sobre el mismo trozo de roca revoloteando en el espacio y cada uno en lo suyo, con sus preocupaciones.
De este lado del mundo miramos Libia hoy con la mirada de las grandes potencias (aunque no lo somos), horrorizados por cómo matan y celebran muertes como bárbaros. Consumimos noticias del “inframundo” con los ojos grandes mientras con una mano comemos pochoclo y con la otra empujamos un sobrecito en una urna. Es un sobre, son unos papelitos…, ¡qué tanto escándalo! Poco, poco le importan nuestras cinematográficas preocupaciones al polinesio de sobremesa, al otro lado del planeta. Está redondo como un tonel y se regocija de solo imaginar la siesta que está a punto de consumar.

miércoles, 19 de octubre de 2011

En estado natural

Es parte constitutiva nuestra el conflicto. Lejos de ser un lapsus por el cual transitamos cada tanto, el conflicto está omnipresente en todas las esferas de la vida social humana. Es motor de todos nuestras acciones y comportamientos, los cuales no son más que simples estrategias que intentan resolver y devolvernos a ese estado ideal utópico de “no conflicto”, lo cual nunca ocurre. Nunca.
Somos conflictivos por naturaleza. Amamos, en el fondo, esa sensación de desdicha y desazón que revuelve las entrañas. Esas ganas de confrontar contra algo o alguien. Con o sin razón. Escuchame…, je, ¡como si eso importara! Lo importante acá es pelear, después vemos si alguien tenía razón o si todos estábamos en lo correcto al iniciar el pleito. ¡Bienvenidos al club de la pelea!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Haciendo migas con mis amigas

¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer? Pregunta existencial si las hay. Respuesta: ní. Voy a citar a una sabia compañera, cómplice de anécdotas y reflexiones de trasnoche: “la amistad entre el hombre y la mujer no existe ni a palos, yo me terminé bajando a casi todos mis amigos”. ¡Apa! Ahora bien, con este interlocutor femenino terminamos siempre hablando más de las cosas que me ocurren a mí que de las que le han ocurrido a ella en sus años de descoque “solteril”. Claro, ella comparte mi momento de la vida con la nostalgia del que lo pasó y lo añora como a un recuerdo de la infancia perdida.
Se podría decir que soy un novato en esto de tener amigas. Peco, claro está, de inexperto, olvidando por momentos que estoy interactuando con personas de otro sexo, o, por el contrario, teniendo dicha premisa demasiado presente. Excesivamente.

viernes, 30 de septiembre de 2011

¡Hasta la Victoria Donda!

Voté a Binner en las primarias, lo hago público, y no fue el único motivo impulsor el hecho de que se parezca a mi difunto abuelo. Me convencía en cierto aspecto, me gustaba. Me sigue gustando hee…. Sin embargo, lejos estoy de poder decir que es “el que más me gusta”. Binner es, como todo voto en toda elección, el que menos me disgusta.
Pero claro, es fija: siempre los políticos que en cierto modo me simpatizan emprenden veloces estrategias en pos de eliminarme de sus filas de seguidores. Mi “abuelo” Binner no fue la excepción. En no sé que momento, en que instante la señorita Victoria Donda pasó oportunistamente a las filas del susodicho candidato presidencial, siendo que hasta hace, no sé, ¿tres meses? ¿cuatro meses?... la muchacha militaba para las filas de Pino Solanas, ¿no?. ¿De qué me perdí? Esta bien, no son polos opuestos, pero Pino y Hermes hoy por hoy no congenian. ¿Libres del Sur no estaba con Pino? ¡No entiendo nada!

lunes, 22 de agosto de 2011

El "shakirismo" y la locura que no es

“Uhhh, ¡¡¡qué loco!!!” Je, qué loco, ¿no? ¿Tan loco? ¿Qué cosa? ¿De qué me hablan? Todo es loco, todos somos locos. ¿Qué queda entonces para los que están realmente locos? Andá a saber, pobres. Pareciera que nos adjudicamos descaradamente la locura de cabotaje que intentamos llevar a cabo bajo el rótulo de “la gran locura”. Loco es solo aquel que no puede caer en la cuenta ni siquiera de su estado, ¿estamos? Igual intentaré escribir “algo loco”.
Así es, las cosas “locas” nos invaden, la psicodélia nos absorbe. “Qué locoooo, qué flash chabón!!!” ¿De qué locura me hablan? Pararse cuatro pelos con gel, ponerse tatuajes y piercings hasta en el occipucio, llevar los lienzos bajos, tachas y colgajos,  tener el lunfardo a la orden del día. “Limado flashero, la re flasheaste man, que copado, te re banco, aunque bardeas mal a full” ¿Ehhh? ¿Qué me están queriendo decir?

jueves, 18 de agosto de 2011

Cómo la noche de un viernes deviene en la noche de un domingo

¡Válgame! ¡Qué fin de semana! Demasiados sucesos condensados en dos magros días. Y en la semana me voy a aburrir, lo sé.
Entre la noche de un viernes y la de un domingo hay 48 horas. Vaya novedad. Esto, claro está, si se considera que la noche del viernes ocurre antes que la del domingo, de lo contrario la distancia entre ambas es de 24x5 (saquen su propia cuentita). Pero bueno, lo interesante es lo que pasa de viernes a domingo. ¿Cómo el momento más feliz de la semana se transforma, en tan poco tiempo, en el momento más triste? Viernes, con todo el relajante fin de semana por delante, contra la noche del domingo y su promesa de convertirse en lunes laboral en pocas horas. Es sin dudas un misterio. Son solo 48 horas, o una cuadra, o una esquina.

lunes, 18 de julio de 2011

El enemigo social y popular

Macri ganó la primera vuelta de las elecciones porteñas. No solo ganó, si no que ganó holgadamente. Cuando vi la placa de resultados parciales en no sé que canal de televisión inmediatamente me pregunté: ¿cuánto tardarán en aparecer puteadas en las redes sociales?, ¿quién será el primero que se exprese tremendamente ofuscado en mi Facebook? Porque claro, Macri es el demonio y todos lo detestan. ¿Por qué? Bueno, no sabemos bien por qué, pero si todos lo odian por algo será, ¿no?  Pucha, ahora me hacen dudar…
El primer comentario que apareció en mi muro, para mi sorpresa, fue el de un amigo al cual considero una de las personas mas sensatas de mi abanico de amistades. En ese momento estuve a punto de llamarlo, exaltado, para advertirle que Aníbal Fernández había conseguido su contraseña y estaba escribiendo comentarios en su nombre. Pero luego comprendí. Era mi amigo el que escribía eso, una guarangada digna de nuestro honorable jefe de gabinete “descalificando” (por no decir otra palabra) a todos los porteños que habían votado por Macri. O sea, descalificando a media Buenos Aires. Sí, la mitad. Y era él, era mi amigo subido al caballo (prácticamente parado sobre él) de la crítica denigrante e inconsistente. El otrora mente sabia y palabra precisa, hoy “anibalizado” por la realidad. Ahí me percaté de la gravedad de la situación.